Hola, soy Juli, creadora de Aomi Homedeco Almacén de Momentos.
Actualmente estudio Diseño Gráfico el arte y la creatividad forman parte de mi vida desde siempre. La fotografía ocupa un lugar muy importante para mí. Me considero fotógrafa amateur, pero encuentro algo mágico en todo lo que puede capturarse a través de una imagen: los detalles, las emociones y esas pequeñas historias que muchas veces pasan desapercibidas.
Todas las fotografías de Aomi están hechas por mí, porque disfruto mostrar cada producto desde una mirada sensible y cercana, buscando que cada imagen transmita lo mismo que siento al crear.
Pero Aomi no comenzó con cerámica.
En sus comienzos, la marca nació a través de las velas y los perfumes para el hogar. Estudié, me capacité y dediqué muchísimo tiempo a lograr aromas intensos, cálidos y duraderos. Llegó un momento donde había conseguido una calidad de velas y perfumes que realmente amaba… pero sentía que algo faltaba.
Los contenedores empezaron a parecerme todos iguales.
Necesitaba que mis productos también hablaran visualmente. Que tuvieran alma, identidad y una historia detrás.
Y ahí fue cuando apareció la cerámica.
La vi inmediatamente como un lienzo en blanco lleno de posibilidades. Justo en plena pandemia, cuando todo parecía incierto, la cerámica se transformó en una enorme oportunidad para mí. Fueron años de pruebas, errores, aprendizajes, frustraciones y muchísima emoción.
Pero también fue el momento donde descubrí algo muy importante:
que no encontraba límites para crear.
Entonces no me quedé solo con las velas.
Fui por más.
Así nació la vajilla dentro de Aomi Homedeco: piezas creadas desde la conexión, la energía y las ganas de que cada persona tenga en sus manos algo único e irrepetible.
Porque así son mis piezas.
Irrepetibles.
Nunca vas a encontrar una exactamente igual a otra… a menos que sea un pedido personalizado, jaja.
Me dejé llevar completamente por mi inspiración y descubrí que, a través de mis diseños, podía conectar a las personas con el universo, con la energía de sus signos, las fases lunares y también con pequeños amuletos de fortuna que acompañan cada creación.
Cada pieza tiene algo especial.
Una vibra.
Una intención.
Una historia.
Y eso es exactamente lo que quiero transmitir con Aomi:
que cuando recibas una pieza, sientas que llegó a vos por algo.
Hoy este universo sigue creciendo y evolucionando. Y una de las cosas más lindas que me regaló este camino es poder compartirlo con Sofi, mi hija, quien se suma a este sueño con su marca CASA DE MAR.
Y en todo este camino hubo algo que siempre estuvo presente: mi familia.
Luciano, mi compañero de vida, fue quien estuvo desde el primer día acompañando cada locura, cada idea nueva y cada etapa de este sueño. El que escuchó proyectos a cualquier hora, vio pruebas fallidas, celebró los pequeños logros y siempre estuvo ahí, incluso cuando yo dudaba.
También están mis hijas, Sofi, Isabella y Juanita, que son mi motor, mi inspiración diaria y las primeras en ver cada nueva creación antes que nadie. Ellas crecieron viendo cómo una idea podía transformarse en algo real con amor, trabajo y pasión.
Y por supuesto Pérez, nuestro hijo peludo, fiel compañero de taller, experto en robarse momentos de atención y convertir cualquier día de trabajo en un caos hermoso.
Ellos son mi lugar seguro.
Los que me impulsan a seguir creando incluso en los días difíciles.
Los que estuvieron desde el comienzo, acompañando cada paso de Aomi con amor incondicional.
Porque detrás de cada pieza, de cada diseño y de cada sueño cumplido, siempre hubo una familia creyendo en mí.
